Cada 21 de septiembre, las redes sociales en Perú se llenan de amarillo.
Girasoles, rosas, arreglos florales, memes, videos, promociones y publicaciones aparecen en Instagram, TikTok, Facebook y otras plataformas. Lo que comenzó como una referencia de la cultura pop vinculada a Floricienta terminó convirtiéndose en una fecha con impacto comercial. En Perú, la tendencia de regalar flores amarillas se ha consolidado alrededor del inicio de la primavera y las redes sociales han sido fundamentales para amplificarla.
Pero hay una pregunta mucho más interesante para las marcas: ¿Todas deberían subirse a esta tendencia?
La respuesta es no. Y precisamente ahí está la diferencia entre simplemente publicar sobre una tendencia y hacer marketing de tendencias de manera estratégica.
El boom de las flores amarillas en Perú
La tendencia no se ha quedado únicamente en las redes sociales. Durante septiembre, el interés por las flores amarillas también se refleja en el comportamiento de compra.
En 2026, Rappi reportó que los pedidos de flores durante septiembre se duplican frente a un mes regular y que el 21 de septiembre puede registrar un crecimiento de hasta 2,000% frente a un día habitual.
El Mercado de Flores de Acho también registró una alta demanda durante este 21 de septiembre, con especial interés por girasoles y arreglos personalizados.
Incluso marcas que no pertenecen directamente al sector floral pueden encontrar oportunidades para participar en la conversación. Ese es precisamente el atractivo de una tendencia.
No solo genera contenido. Puede modificar comportamientos, búsquedas e intención de compra.
Pero una tendencia no siempre es una oportunidad para tu marca
Aquí aparece uno de los errores más comunes en redes sociales. Una tendencia empieza a hacerse viral, todas las marcas comienzan a publicar sobre ella.
Y entonces aparece la presión: «Nosotros también tenemos que hacer algo.» No necesariamente.Que una tendencia sea popular no significa automáticamente que sea relevante para tu audiencia, y mucho menos que tenga sentido para tu negocio.
Una marca de restaurantes puede crear una promoción relacionada con flores amarillas, una florería puede convertir la fecha en una de sus principales campañas comerciales, una universidad podría utilizarla para hablar de amistad o nuevos comienzos.
Pero una empresa B2B especializada en infraestructura tecnológica probablemente no necesita publicar una foto de un girasol solo porque está de moda. La tendencia debe tener una conexión con la marca.
La pregunta no debería ser «¿está viral?»
La pregunta correcta es:
¿Esta tendencia me permite conectar con mi audiencia de una manera coherente con mi marca?
Para responderla, existen algunos filtros.
1. ¿Mi audiencia está participando?
No todas las tendencias llegan al mismo público.
Una tendencia puede ser enorme en TikTok entre determinados segmentos de consumidores y prácticamente irrelevante para el público objetivo de una empresa B2B.
Antes de sumarse, hay que entender quién está participando y si esa audiencia coincide con los clientes actuales o potenciales.
2. ¿Puedo relacionarla naturalmente con mi negocio?
Este es uno de los filtros más importantes.
Una buena adaptación no consiste en colocar el logo de la empresa sobre una tendencia.
Consiste en encontrar un punto de conexión.
Por ejemplo, una marca de educación podría relacionar las flores amarillas con nuevos comienzos.
Una marca de bienestar podría hablar de renovación.
Una empresa de recursos humanos podría utilizar la tendencia para hablar sobre reconocimiento y agradecimiento.
La creatividad aparece cuando la tendencia se convierte en un vehículo para hablar de algo que la marca realmente representa.
3. ¿La tendencia aporta algo o solo busca alcance?
No todo contenido viral genera negocio.
Una publicación puede conseguir miles de reproducciones y no producir ninguna venta, consulta o interacción relevante. Por eso conviene definir qué se busca conseguir.
La tendencia puede utilizarse para:
- aumentar alcance;
- generar interacción;
- humanizar la marca;
- reforzar posicionamiento;
- generar tráfico;
- promocionar un producto;
- impulsar ventas;
- crear conversación con la comunidad.
El objetivo determinará la forma de participar.
4. ¿La tendencia encaja con la personalidad de la marca?
Este punto suele olvidarse. Una marca seria, corporativa y técnica no necesariamente tiene que convertirse en una cuenta de memes durante un día.
Y una marca juvenil tampoco debería comunicarse de repente como una institución financiera tradicional. Las tendencias pueden adaptarse.
La identidad de la marca no debería desaparecer para seguirlas. La clave está en encontrar el tono adecuado.
5. ¿Llegaste a tiempo?
En redes sociales, el timing es fundamental. Una tendencia tiene un ciclo de vida.
Primero aparece, después comienza a crecer y luego alcanza su máximo nivel de conversación, finalmente pierde relevancia.
Si una marca necesita tres semanas para aprobar una publicación sobre una tendencia que dura tres días, probablemente llegará tarde.
Por eso las empresas que quieren aprovechar tendencias necesitan procesos de contenido más ágiles.No significa publicar cualquier cosa rápidamente. Significa tener la capacidad de evaluar una oportunidad y decidir con rapidez si vale la pena participar.
El caso de las flores amarillas demuestra algo importante
La tendencia de las flores amarillas resulta especialmente interesante porque combina diferentes elementos.
Tiene: Cultura pop + redes sociales + una fecha específica + comportamiento de consumo.
Su origen está relacionado con Floricienta, pero las redes sociales ayudaron a convertir la referencia cultural en una tradición que se repite cada año.
Eso permite que las marcas trabajen la tendencia desde diferentes ángulos, una florería puede vender, una empresa de delivery puede facilitar la compra, una marca de belleza puede crear contenido, un restaurante puede desarrollar una promoción.
Una marca financiera puede utilizar el concepto de primavera y nuevos comienzos. La tendencia es la misma. La estrategia cambia según la marca.
No copies la tendencia: encuentra tu propia versión
Este debería ser uno de los principales principios para cualquier estrategia de contenidos. Si todas las marcas hacen exactamente lo mismo, la tendencia pierde valor rápidamente.
En lugar de copiar: «Flores amarillas 🌻 ¿ya recibiste las tuyas?» una marca debería preguntarse: ¿Qué podemos decir sobre esta tendencia que tenga sentido únicamente para nosotros?
Ahí aparece la diferenciación. Una tendencia puede ser el punto de partida, pero la idea debe pertenecer a la marca.
¿Cuándo NO deberías subirte a una tendencia?
También existen buenas razones para no participar.
Por ejemplo, cuando:
- No tiene relación con tu audiencia.
- No puedes conectarla con tu producto o servicio.
- Contradice la personalidad de la marca.
- El contenido se siente forzado.
- Puede generar una interpretación negativa.
- La tendencia ya perdió relevancia.
- Solo quieres participar porque «todos lo están haciendo».
A veces, no publicar también es una decisión estratégica.
Una marca no necesita aparecer en todas las conversaciones.
Necesita aparecer en las conversaciones que tienen sentido para ella.
Una tendencia puede servir incluso si no vendes directamente
Otra posibilidad interesante es utilizar tendencias para construir relevancia cultural.
Una marca no necesariamente tiene que vender algo cada vez que publica.
Puede aprovechar una conversación para demostrar que entiende a su audiencia y forma parte de su contexto.
Esto es especialmente relevante en redes sociales, donde las personas no siguen marcas únicamente para recibir promociones.
También buscan entretenimiento, información, identificación y contenido que forme parte de las conversaciones del momento.
Tendencias y estrategia: la combinación correcta
Desde Pixxel, una tendencia debería pasar por un filtro antes de convertirse en contenido:
¿Es relevante para nuestra audiencia?
↓
¿Tiene relación con la marca?
↓
¿Podemos aportar una perspectiva propia?
↓
¿Existe una oportunidad comercial o de posicionamiento?
↓
¿Podemos ejecutarla sin comprometer nuestra identidad?
Si la respuesta es sí, entonces existe una oportunidad.
Si la mayoría de respuestas son no, probablemente sea mejor dejar pasar la tendencia.
Las flores amarillas son mucho más que una tendencia de septiembre.Son un ejemplo de cómo una conversación cultural puede transformarse en una oportunidad de marketing y, en determinados sectores, incluso en un importante momento comercial.





