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¿Cómo hacer que el logo de tu empresa aparezca en Gmail? Conoce BIMI

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Autor:

Pixxel

Una empresa puede invertir en email marketing, diseñar newsletters atractivos y trabajar cuidadosamente sus asuntos, pero existe un elemento que muchas veces queda fuera de la estrategia: qué tan fácil es reconocer la marca cuando el correo aparece en la bandeja de entrada.

En un entorno donde las personas reciben decenas de mensajes diariamente, identificar rápidamente quién está detrás de un correo puede marcar una diferencia. El nombre del remitente ayuda, pero los elementos visuales también cumplen una función importante en el reconocimiento de marca.

Aquí es donde entra en escena BIMI (Brand Indicators for Message Identification), un estándar que permite que determinados proveedores de correo consideren mostrar el logotipo de una marca junto a sus mensajes.

Pero llegar a ese punto no consiste simplemente en subir un logo. Detrás existe toda una estructura de autenticación y requisitos técnicos que una empresa debe cumplir.

¿Qué es BIMI y por qué interesa a las marcas?

BIMI es un estándar diseñado para asociar un logotipo con los correos electrónicos enviados desde un dominio autenticado.

En términos simples, permite que una marca pueda indicar a los proveedores de correo qué logotipo debería utilizarse cuando se cumplen las condiciones necesarias para mostrarlo.

Esto puede aportar una ventaja adicional al email marketing: hacer que el correo sea visualmente reconocible antes de que el usuario siquiera lo abra.

Para una empresa, esto conecta dos áreas que normalmente se trabajan por separado: la seguridad del correo electrónico y el branding digital.

Sin embargo, BIMI no reemplaza protocolos de autenticación ni funciona como una herramienta de seguridad independiente. Su implementación se apoya en mecanismos como SPF, DKIM y DMARC, que ayudan a los proveedores a verificar que los mensajes realmente proceden del dominio que dicen representar.

¿Qué tiene que ver la seguridad con el logo de tu marca?

Puede parecer extraño que para mostrar un logo en un correo sea necesario hablar de seguridad. La razón es sencilla.

Si cualquier persona pudiera asociar un logotipo a un dominio sin demostrar que tiene control sobre él, sería mucho más fácil utilizar elementos visuales para hacerse pasar por una empresa.

Por eso BIMI forma parte de una cadena más amplia de autenticación.

SPF permite definir qué servidores están autorizados para enviar correos en nombre de un dominio. DKIM incorpora una firma digital que ayuda a verificar la autenticidad e integridad del mensaje. DMARC, por su parte, permite establecer políticas para gestionar mensajes que no superan determinadas comprobaciones de autenticación.

BIMI se construye sobre esta infraestructura. Por eso, antes de pensar en el diseño del logo, una empresa debería revisar si su configuración de correo está correctamente implementada.

¿Cómo funciona BIMI?

El funcionamiento puede entenderse como una cadena de pasos.

Primero, la empresa configura correctamente los mecanismos de autenticación de su dominio. Después, publica un registro BIMI en su DNS, donde se especifica la ubicación del logotipo en un formato compatible.

Cuando un proveedor de correo recibe un mensaje, puede comprobar diferentes señales relacionadas con la autenticación del dominio y, si se cumplen sus propios requisitos, utilizar la información de BIMI para considerar la visualización del logo.

Esto significa que publicar un registro BIMI no garantiza automáticamente que el logotipo aparezca en todas las bandejas de entrada.

Cada proveedor puede tener sus propios criterios, por lo que la experiencia puede variar entre Gmail y otros servicios de correo.

¿Qué necesitas para implementar BIMI?

Antes de iniciar la implementación, conviene revisar varios puntos técnicos.

1. Tener correctamente configurado SPF y DKIM

La autenticación del correo es una pieza fundamental. Una empresa debería identificar qué plataformas utiliza para enviar emails y comprobar que sus dominios están correctamente autenticados.

Esto es especialmente importante cuando existen diferentes herramientas involucradas, como plataformas de email marketing, CRM, sistemas transaccionales o servicios de automatización.

2. Implementar DMARC

DMARC tiene un papel especialmente relevante en BIMI.

Para implementar BIMI bajo las condiciones habituales del estándar, el dominio necesita una política DMARC de aplicación, como p=quarantine o p=reject, sin una aplicación parcial mediante pct inferior al 100 %.

Esto convierte a BIMI en algo más que una cuestión visual: su implementación requiere una estrategia de autenticación de correo bien estructurada.

3. Preparar el logotipo correctamente

El logotipo utilizado para BIMI debe cumplir determinados requisitos técnicos y utilizar un formato SVG compatible.

Por eso no basta con tomar el archivo que utiliza la marca para redes sociales o publicidad y subirlo directamente. Es necesario preparar una versión adecuada para este estándar.

4. Evaluar la necesidad de un certificado

Dependiendo del proveedor de correo y de las condiciones aplicables, puede ser necesario utilizar un certificado que valide la propiedad o legitimidad de la marca.

Entre las opciones existentes están los Verified Mark Certificates (VMC) y los Common Mark Certificates (CMC).

Los requisitos pueden variar según el proveedor, por lo que conviene revisar las condiciones específicas antes de iniciar el proceso.

¿BIMI sirve para hacer email marketing?

Sí, aunque su función no es reemplazar una estrategia de email marketing.

BIMI puede formar parte de una estrategia más amplia de branding, confianza y entregabilidad.

Imaginemos una empresa que envía promociones, comunicaciones institucionales, confirmaciones o newsletters. En todos esos casos, la marca compite por atención dentro de una bandeja de entrada donde existen muchos otros remitentes.

El reconocimiento visual puede convertirse en un elemento adicional para diferenciar sus comunicaciones.

Pero esto debe entenderse como parte de un ecosistema. Un logo no compensará una mala estrategia de contenidos, asuntos poco relevantes o una experiencia deficiente después del clic.

¿Todas las empresas deberían implementar BIMI?

No necesariamente.

Antes de invertir tiempo y recursos en esta implementación, una empresa debería preguntarse cuánto utiliza el email como canal de comunicación y qué tan importante es la identidad de marca dentro de sus comunicaciones.

También conviene revisar el volumen de correos enviados, la infraestructura tecnológica disponible y el estado actual de SPF, DKIM y DMARC.

Para una organización que depende fuertemente del email marketing o envía grandes cantidades de comunicaciones desde su propio dominio, BIMI puede formar parte de una estrategia interesante de autenticación y branding.

Para otras empresas, quizá sea más importante comenzar por ordenar correctamente su infraestructura de correo antes de incorporar esta capa adicional.

BIMI demuestra que el branding también ocurre en la bandeja de entrada

Cuando se habla de branding digital, normalmente aparecen elementos como el sitio web, las redes sociales, los anuncios o el contenido. Sin embargo, la identidad de una marca también se construye en espacios más pequeños y cotidianos, como una bandeja de entrada.

La posibilidad de asociar visualmente una marca con sus correos muestra cómo la seguridad, la tecnología y el branding están cada vez más conectados.

Para las empresas, el reto no consiste únicamente en conseguir que sus correos lleguen. También importa que el destinatario pueda reconocerlos, confiar en su procedencia y relacionarlos rápidamente con la marca.

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